domingo, 8 de noviembre de 2009


Gurkas en la Guerra de Malvinas 1982
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Y todavía los ingleses lo siguen negando. Si hacían falta mas pruebas, sino bastaban con testimonios de soldados argentinos, con una lista de Gurkhas caídos muertos en combate, cuchillos Gurkhas en museos argentinos, ahora ya no hay ni una duda, tenemos fotos... Dicen que una imagen vale mas que mil palabras, pues bien, aqui hay para hacer un libro...Nombres de Chinos y Gurkhas muertos en Malvinas

Cabe destacar que la mayoría de las personas detalladas en esta lista no figuran en la nómina de fallecidos de la Task Force que se conoce oficialmente. Solo computan al personal militar y no a los alistados para la campaña. La información fue obtenida por un ex corresponsal de la B.B.C. de Londres que estuvo en el conflicto del Atlántico Sur en el año 1982.


THE FALKLAND WAR

CHINESE:

BAN ME CHAN
CHAN CHI SING
CHIENG PENH SI
CHENG LIEU
CHENSI CHON
CHI MINH SI
CHI SAYABOURY
CHIENG BEN NANG
GIANG LAO KHAN
HO MEKONG ZU
HOA LAO CAI
KYE BEN KWO
KYE CHON
LAI CHI KEUNG
LAI UBON NING
LASHIO LEE KUMON
LEUNG CHAU
LIEU MEKONG
MAIUDON THANI
NAKHON SI
NAM HOA
NG PO
QUANG BEN KOI
QUI NHON LEE
SONGKHIA LAI
SUNG YUK FAI
SWI NANG NGAI
THAI CHIENG
VINH SAYARINAKHEI
YAN LAMPANG
YANG NING
YE CHAO SING
YEUNG SWI KAMI
YUK CHEE SAWAN
YUSIK CHEE
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GURKHAS RIFLES:

BAHARU LUMPUR
BANDJERMASIN BALU
BANGUED LAMPUNG
BILASPUR HABADLIMBU
BUDHAPARSAD LIMBU
BURU HARINFJI
BUTUAN LIMHA
DIGUL ARU APO
HAPATNAM VISHAK
IMPHAL CUTTACK
KOLHAPUR BHOPAL
KUDAT JOHOR
KUPANG MASINHA
LABUHANBILIK IPOH
LEYTE PALAWAIN
MAMUJU BALIKPARSAN
MOGOI DENPARSAD
NAKTONG ULSAN
NAM PEGUKOK
NAMPO HAEJU
PADAN BUH BELING
PANAY BOROBU
PRAPAT PAKAMBARU
SAIDPUR PATAN JAMMU
SARAWAK KAYAN
SIMTANG KINABALU
TERENGGANU DUMAR
THIRABO RANGPUR
UDAIPUR SIKKIM
WAINGAPU PAEKTU
YAMBI PADANG


La South Atlantic Medal Association 82, en su lista de muertos nombra únicamente a un gurkha, Budhaaparsad Limbu (5to. en la lista) muerto al intentar desactivar un proyectil; y los chinos Sung Yuk Fai (26º) tripulante del HMS Sir Galaghad,y Yeung Swi Kami (33º) tripulante del HMS Sir Tristam. 

Para que ningún payaso mentiroso inglés, vuelva a decir que los Gurkhas nunca pisaron Malvinas, y que no combatieron. Entonces a que fueron a Malvinas?? a sacarse solo fotos? Imágenes jamás publicadas en ninguna revista de guerra, imágenes censuradas por el Imperio, hoy llegan al Facon del Pueblo, para que el que no creía, ahora vea y lo haga. Estas imágenes son únicas, son testigos de la verdad. Asi trabaja el Facon del Pueblo, con datos verdaderos, investigación objetiva, con el fin de difundir, lo que realmente pasó.


En la foto, dos chicos viendo un lanza cohetes britanico, y un cuchillo de combate Gurka llamado "kukri"* en una visita a la muestra “Malvinas: Islas de la Memoria”. Entre otros elementos se exhiben, cerca de un centenar de objetos pertenecientes a los soldados caídos durante la guerra (conservados por sus familias o traídos de los campos de batalla en Malvinas).


*"Al mediodía del 30 de mayo se producen dos ataques aéreos ingleses sobre el Regimiento de Infantería 4 (R I 4). La situación es muy dura, porque el R I 4 se encuentra desplazándose a pie y a campo traviesa llevando equipos y armas pesadas desde Monte Wall hacia Monte Harriet y Monte Dos Hermanas.
El 3 de junio, cuando el R I 4 ya se encuentra en su nueva posición, recibe un ataque de fuerzas inglesas que avanzan desde el oeste, llevando a su vanguardia un Regimiento de Fusileros Gurka. El ataque es rechazado, provocando fuertes bajas en las tropas regulares y especiales inglesas y entre los mercenarios Gurkas.
De ese enfrentamiento, el soldado Godoy del R I 4 conserva este puñal tomado a un fusilero Gurka caído.
Los combates en Dos Hermanas se prolongaron hasta el día 10. Godoy fue herido en esos días y debió ser evacuado. Regresó al continente en uno de los últimos vuelos Hércules antes de la rendición."


Niegan la presencia de Gurkas porque muchachos de corta edad fueron mas bravos que los comandos Gurkas de tanta fama. Jovenes correntinos y chaqueños, de una rudeza sin igual, mal comidos y cansados no se rindieron ante nada, menos aún ante un pequeño asiatico con un cuchillo...


"-Creo que se hizo lo que se pudo, por eso me da bronca cuando dicen "los chicos de la guerra". Hay un "chico de la guerra" ¿saben lo que hizo?, se puso con una 12.7 con su trípode, y dijo "Teniente, llévese a mis compañeros, total yo no sé ni leer ni escribir y no tengo familia". ¡Bajó medio batallón del 42 de paracaidismo!-" (Capitan de corbeta (RE) Raúl Ortega Arrojo , en la conferencia en el centro de difusion casa patria).


"Los Gurkhas también temen" 

Un grupo de hombres quedó abandonado a su suerte en la Isla Soledad, cuando fue tomado Darwin por los ingleses. Este es el relato de las experiencias vividas y su contacto con los "Gurkhas". 

Relata: Teniente Ugarte -Escuela de-Aviación Militar 

El misil SAM-7 "Estrella Roja" es un arma portátil utilizada por la infantería de varios países del 
mundo; tiene cabeza térmica y una vez "enganchado" al blanco, avisa con dos señales, una 
sónica y otra lumínica que está listo para ser disparado.


Realizamos el cruce a Malvinas la primera tanda de operadores de este misil, junto con el 
Suboficial Ledesma de Artillería Antiaérea Argentina. En la mitad del viaje fui invitado a la cabina 
de la "Chancha" —(Hércules C-130) y realmente me impresioné por lo cerca que volábamos de 
las olas, cada tanto borradas por 1a capa de neblina. Me asombró la serenidad de los tripulantes; 
me llegaron a despertar admiración por su valentía hombres como el Comodoro Beltramone, el 
Mayor Veliz y el Mayor Bruno. La vista de la tierra me tranquilizó y el aterrizaje fue preciso como 
toda la operación. 

Puerto Argentino
 
Me destinaron al aeropuerto. El Mayor Maiorano y el Capitán Savoia estaban a cargo de la 
defensa del mismo y me indicaron mi zona de responsabilidad. 
Cumplíamos turnos de guardia con el misil, esperando con ansias la aparición de un Harrier. 
Desgraciadamente utilizaban sus "regalos" desde muy alto por lo que todos temíamos que 
alguna de esas bombas "rifadas" nos cayera a nosotros.

Bahía Fox 
Un día el Capitán Savoia me ordenó que junto con el Cabo Principal Bevilacqua y el Cabo 
Peirone, concurriéramos en helicóptero desde el "bunker" (refugio) de artillería antiaérea a una 
zona que estaba siendo atacada por el enemigo. 
En ese helicóptero tuve la sorpresa de encontrarme con dos compañeros míos, los Tenientes 
Longar y Pinto. 
llegamos al lugar: era Bahía Fox. Encontramos varias casas destruidas por el bombardeo de 
los Harrier. Había también un Teniente de Ejército herido. 
A cargo de esa fracción estaba el Mayor de Ejército Minorini Lima, que realmente demostraba, 
junto con sus hombres, que eran buenos profesionales.

Allí se encontraban muchos sobrevivientes de los barcos nuestros, hundidos por los ingleses. 
A la noche iniciaron las fragatas un cañoneo que ocasionó varios muertos y heridos. 
Nosotros estábamos esperanzados en que intentaran el desembarco allí, porque los 
esperábamos con los brazos abiertos. 
En cada cañoneo controlábamos el mar, esperando ver las lanchas de desembarco. 
En el primer cañoneo pegaron en el Puesto de Comando, en el que yo me encontraba, 
destruyendo una de sus dos habitaciones —gracias a Dios la que estaba vacía. 
A la mañana siguiente escuchamos el ruido de nuestros aviones que iban hacia las fragatas. 
Decirlo no parece importante, pero ver aviones propios que atacan al enemigo es un respaldo 
anímico y sicológico muy grande. 
Un día interceptamos una comunicación de un inglés que pedía ayuda para un piloto que se 
había eyectado y estaba herido en su granja. Cuando escuchamos al piloto y reconocimos la voz 
del Teniente Héctor Luna, nos emocionamos. 
30 Kilómetros al sur de Darwin. 
Nos vino a buscar un helicóptero y nos dejó en una zona en donde se encontraba una patrulla, 
formada por un Sargento primero de Ejército y siete soldados. A las 18:00 horas el Teniente 
Longar nos pasaría a buscar para llevarnos de regreso; no volvió más. En mi ausencia habían 
tomado Darwin. Decididos a no entregarnos, construimos un refugio en la ladera de un acantilado 
frente al mar y lo utilizamos como campamento base; desde allí salíamos a patrullar en busca del 
enemigo. 
Al tercer día se nos acabó el alimento y cazamos una avutarda (ave parecida al ganso). 
Debido a que temíamos ser descubiertos si encendíamos fuego, calentábamos trocitos de la 
misma con un encendedor descartable y los comíamos. Lo mismo hacíamos con mejillones y 
otros frutos del mar; llegamos a comer hasta un repollo que encontramos en una quinta 
abandonada. 
El frió era mucho, tanto que un soldado comenzó a presentar síntomas de gangrena en un pie. 
A medida que fueron pasando los días se hizo necesario hacerlo per manecer todo el tiempo en el 
refugio. 

Cada día que pasaba me hacia sentir más débil, pero igual trataba de demostrar firmeza para que mis subordinados no decayesen. Pero al anochecer me retiraba a algún lugar solitario, prendía un cigarrillo a cubierto y luego rezaba mientras se me escapaban algunas lágrimas de impotencia; luego volvía desahogado y nuevamente dispuesto a la lucha. 
La mala alimentación y el frío nos debilitó tanto que sufríamos mareos y dolores de cabeza continuos. Si bien la comida era mala pero no faltaba, el problema consistía en no poder cocinarla. 
Nuestras esperanzas se desvanecían al escuchar en nuestra radio el avance inglés sobre Puerto Argentino. 
Los días pasaban y cada vez estábamos peor, nevaba, había mucho viento y nuestra debilidad 
aumentaba. 
Doce días después de vivir en esas rigurosas condiciones salí en una patrulla con dos Suboficiales de Fuerza Aérea que presentaban una moral elevadísima. Cuando regresábamos vimos entre la neblina (ya habíamos sido alertados por el ruido) a un helicóptero posado junto al campamento, muchos soldados ingleses y el Suboficial y los soldados nuestros con las manos a la nuca. (Había también tres helicópteros Sea Linx y dos Sea King) Escapamos lo más rápido que podíamos (ya que estábamos extenuados) para evitar correr la misma suerte pues la desproporción era mucha. 
Súbitamente, desde atrás de una loma aparecieron dos helicópteros en vuelo que nos intimaron rendición por altoparlantes; les contestamos tirándoles con nuestros fusiles FAL, por lo que se escondieron en vuelo bajo detrás de una elevación para aparecer en otro punto atacándonos con cohetes que explotaron muy cerca. 
Mientras esto ocurría sin que lo notáramos, nos iban rodeando los Gurkas (mercenarios de 
Nepal que combaten defendiendo a quienes los han convertido en colonia y despojado de sus 
sagradas tradiciones). 
Llegamos a una casa abandonada; aparentemente no había nadie, pero desde unos cincuenta 
metros, atrás de una roca apareció un Oficial inglés y nos pidió que nos rindiéramos. Uno de los 
Suboficiales le efectuó un disparo, y casi en el mismo instante nos vimos rodeados por alrededor 
de treinta y cinco Gurkas. Pensé que estábamos perdidos y dije a mis hombres 
—"¡Ya no hay nada que hacer, resistir es solo hacerse matar inútilmente, arrojemos las armas 
al suelo!"— 
El Oficial dio un grito y los Gurkas se nos vinieron encima; cuando íbamos a reaccionar, el 
inglés dio otro grito en nepalés y los "chinitos" se frenaron como el perro cuando grita su amo. El 
inglés empezó a gritar que pongamo s las manos en alto y, pese a que ya lo habíamos hecho 
seguía gritando por lo que le dije, en inglés, que deje de gritar. Él me contestó que estaba muy 
nervioso. Nos comenzaron a rodear, esgrimiendo en una mano el fusil y en la otra un cuchillo 
curvo que sacaban por detrás del cuello; vociferaban y hacían gestos como diciendo que nos iban 
a degollar. 

Nos tiraron al suelo y nos apuntaron con el fusil a la cabeza. Estábamos tan cansados 
que ya no teníamos noción de lo que ocurría. 
El oficial inglés relataba todo lo que ocurría por un micrófono que tenía en el casco. 
Cada tanto venía alguno y nos apoyaba la punta del cuchillo en el cuello, haciendo gestos de 
que nos iban a degollar. 
En esos momentos vinieron a mi mente recuerdos de escenas vividas con mi esposa y mi hijo 
y me puse a rezar. 
Pasamos la noche con un Gurka al lado de cada uno, con la punta de su cuchillo en nuestro 
cuello. 
Al otro día fuimos trasladados en un Sea King a San Carlos. 
Los Gurkas son de baja estatura, rasgos achinados, muy disciplinados y muestran un respeto 
rayano con el temor por los Oficiales ingleses. Para ellos parece ser un motivo de orgullo 
pertenecer al ejército británico. Son místicos, exaltados, nerviosos, creo que hasta que tuvieron el 
dominio total, tanto el inglés como ellos tenían más miedo que nosotros y me parece que los gritos 
que daban era para descargar los nervios. 
Me llevaron a un interrogatorio. 
—"¿Rango?"— me preguntó un Oficial inglés. 
—"¡Air Forcé Lieutenent!" —(Teniente de la Fuerza Aérea)— le dije. 
—"¡Pero, y ese uniforme verde?!" —(me preguntó en inglés)— 
—"Es el que usamos los artilleros— le dije. 
Inmediatamente el Oficial inglés cambió su actitud agresiva y los Gurkas se hicieron a un 
costado, demostrando respeto; me desataron y me llevaron con los otros prisioneros de la Fuerza 
Aérea sin hacerme más preguntas. 
Luego me enteré que los Gurkas habían presenciado ataques de nuestros aviones, lo que los 
había impresionado mucho, pues admiran el valor y el desprecio a la vida. 
Creo que no nos veían como enemigos, sino como profesionales que los enfrentábamos. 
Cuando fui trasladado en un barco al continente, el soldado inglés que me llevaba la comida, 
golpeaba discretamente la puerta y decía: 
—"¿Chieff?" (Jefe). Yo advertía en su discreción un oculto homenaje al valor de los miembros 
de la Fuerza Aérea Argentina. 
Cuando vi a mi esposa y a mi hijo, agradecí a Dios los años por vivir, a los que yo había dado 
por perdidos.
 

( Extraído directamente del libro "Con Dios en el alma y un halcón en el corazón" de Pablo M. Carballo ) 

( Fotos de Gurkhas sólo ilustrativas, agregadas por mí, no son del libro, ni de la época del relato ) 

Saludos, JPL.



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Capitán de Fragata Carlos H. Robacio, jefe del BIM 5
Antes de la rendicion este fue el desempeño de nuestros soldados.

El día 14 de junio a las 11 horas, el Capitán de Fragata Carlos H. Robacio, jefe del BIM 5 informó al comando superior:
"Mis hombres, un Batallón reforzado con dos Compañías han luchado contra el Segundo Batallón de Guardias Escoceses; Primero y Séptimo de Fusileros Gurkas y parte del Batallón de Guardias Galeses. También nos hemos enfrentado contra el Escuadrón 42 de Comandos de Infantería de Marina. Hemos producido las bajas más sustanciales sufridas por la Infantería británica en la conquista de las Islas Malvinas." 
A las 12:30 horas el Capitán Robacio recibió la orden de repliegue pues ya habían cesado las hostilidades. 
Pocos momentos después de haber recibido la orden de repliegue, son atacados desde helicópteros, dos de los cuales fueron derribados por hombres del BIM 5. 


El día 14 de junio a las 14:30 horas, el BIM 5 entró desfilando y portando casi todas sus armas a Puerto Argentino. 


El total de bajas del BIM 5 fue de 16 muertos, y 68 heridos, los ingleses sufrieron más de 300 bajas. Con ello quedó demostrado que el enemigo no declaró nunca las cifras reales.






Oficialmente un muerto Gurkha, el Mayor Budaparsad Limbu, en tal enfrentamiento resulta raro pensar que entre ellos no se encuentre un gurka. 

Aunque no cabe duda que los Gurkhas se utilizaron y sufrieron bajas por nuestros soldados, las fuerzas especiales más utilizadas fueron los SAS, que lucharon contra los Comandos del 601 y 602, Batallón BIM 5 y otro más, en uno de ellos estaba el Mayor Rico y el Gral. Méndez.

Éste es el único enfrentamiento a gran escala entre grupos comandos en el mundo. 

Aunque la mayoría de los Soldados que enviaron eran "reclutas de última hora" sin entrenamiento, también había Soldados élites argentinos (la pequeña minoría), el grupo recién formado de Comandos 601 y 602, y ésos hombres, junto con los Infantes de Marina y sus respectivos batallones, fueron básicamente la verdadera resistencia Argentina en las Malvinas. 
Los demás Soldados (la gran mayoría), si bien dieron su máximo esfuerzo, hasta dar la vida por la Patria, eran inexpertos y casi sin entrenamiento, era lo mejor que podían hacer.


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